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Salud

Dolor menstrual: causas, alivio y señales de alarma

Por Dra. Mariana Ruiz 6 min de lectura

Un cólico leve durante uno o dos días puede formar parte de la menstruación. El dolor que te obliga a faltar a clases, cancelar planes o permanecer en cama merece una explicación y un tratamiento. Tener la regla no significa que debas acostumbrarte a sufrir cada mes.

Qué es la dismenorrea

El nombre médico del dolor menstrual es dismenorrea. En la mayoría de los casos empieza poco antes o al inicio del sangrado y mejora durante los primeros días. El útero produce sustancias llamadas prostaglandinas, que hacen que sus músculos se contraigan para expulsar el tejido que recubre su interior. Cuando hay más prostaglandinas, las contracciones pueden doler más.

El dolor suele sentirse como presión, cólico o calambre en la parte baja del abdomen. Puede extenderse a la espalda o los muslos y acompañarse de náusea, diarrea, dolor de cabeza, cansancio o mareo. La intensidad cambia entre ciclos y entre personas. Un dolor leve no se mide igual que uno que interrumpe tus actividades.

Dolor primario y dolor secundario

La dismenorrea primaria suele comenzar durante los primeros años después de la primera menstruación y no se debe a otra enfermedad pélvica. Puede mejorar con el tiempo. La dismenorrea secundaria aparece por una condición del útero o de otros órganos reproductivos, y con frecuencia comienza después de años de menstruaciones poco dolorosas.

Entre las causas del dolor secundario se encuentran la endometriosis, la adenomiosis, los fibromas, la enfermedad inflamatoria pélvica y, en algunos casos, un dispositivo intrauterino de cobre, sobre todo durante los primeros meses. El dolor que empeora con el tiempo, dura más allá de los primeros días o aparece cuando no estás menstruando requiere una valoración.

Medidas que pueden aliviarte en casa

Aplica calor en la parte baja del abdomen o la espalda con una bolsa de agua caliente, una almohadilla térmica o un baño tibio. Evita dormir con la almohadilla encendida y protege la piel para prevenir quemaduras. Un masaje suave, caminar, estirarte, practicar yoga o hacer ejercicio regular también puede ayudar a algunas personas.

Descansar bien antes y durante el periodo facilita que toleres mejor las molestias. Come de forma regular, bebe agua según tu sed y observa si el alcohol, el tabaco o una cantidad alta de cafeína empeoran tus síntomas. No necesitas eliminar grupos completos de alimentos ni comprar tés o suplementos para demostrar que estás cuidándote.

Registra la fecha de inicio del sangrado, el nivel de dolor, cuánto dura, qué síntomas aparecen y qué medida te ayuda. Una escala del cero al diez puede servir, pero describe también lo que no puedes hacer: trabajar, dormir, caminar, comer o tener relaciones. Esa información orienta mejor la consulta que la frase “me duele mucho”.

Analgésicos: cómo usarlos con seguridad

Los antiinflamatorios no esteroideos, como ibuprofeno o naproxeno, reducen las prostaglandinas y suelen funcionar mejor si se toman al primer signo del periodo o del dolor, durante el tiempo indicado en el envase o por el profesional. No mezcles dos antiinflamatorios ni aumentes la dosis porque el cólico sea fuerte. Tomarlos con alimentos puede disminuir la irritación del estómago, pero no elimina todos los riesgos.

Pregunta antes de usarlos si tienes úlcera o enfermedad del estómago, sangrados, enfermedad renal o hepática, alergia a la aspirina, ciertos tipos de asma, tomas anticoagulantes o estás embarazada. Si no sabes qué analgésico es adecuado, consulta a un farmacéutico o médico. El paracetamol puede ser una opción para algunas personas, pero también tiene dosis máximas y precauciones, sobre todo en enfermedad hepática o consumo de alcohol.

El magnesio, la vitamina B1 y otros suplementos se investigan para el dolor menstrual, pero la evidencia aún no permite recomendarlos como tratamiento eficaz para todas. Informa cualquier suplemento que tomes, porque puede interactuar con medicamentos o ser inadecuado si tienes una enfermedad.

Cuándo puede ayudar un tratamiento hormonal

Las pastillas, el parche, el anillo, el implante, la inyección o el dispositivo intrauterino hormonal pueden reducir el dolor y el sangrado en algunas mujeres. No todos contienen las mismas hormonas ni son adecuados para todos los antecedentes. La elección depende de si buscas anticoncepción, si deseas embarazo, cómo son tus ciclos y tus riesgos personales.

Un tratamiento hormonal no debe iniciarse con la receta de una amiga ni con una presentación que viste en internet. Una ginecóloga puede revisar presión arterial, migraña, tabaquismo, antecedentes de coágulos y otros medicamentos. Si el dolor persiste pese al tratamiento, hay que investigar la causa en lugar de cambiar de método una y otra vez sin seguimiento.

Cuando el dolor puede ser endometriosis

La endometriosis ocurre cuando un tejido parecido al revestimiento del útero crece fuera de él. Puede causar cólicos que empeoran con el tiempo, dolor durante o después de las relaciones, dolor al evacuar u orinar durante la menstruación, sangrado abundante, dolor pélvico fuera del periodo o dificultad para embarazarte. Tener uno de estos signos no confirma el diagnóstico, pero sí justifica hablar con ginecología.

La adenomiosis y los fibromas también pueden causar menstruaciones dolorosas o abundantes. Para estudiar el origen, el profesional revisará tu historia, hará una exploración cuando sea apropiado y puede solicitar un ultrasonido u otros estudios. La cirugía no es la primera respuesta para todo dolor; el tratamiento depende de la causa, la intensidad, tus planes reproductivos y tus preferencias.

Señales para pedir atención

Agenda una consulta si el dolor comenzó después de los 25 años, aumenta de un ciclo a otro, dura más de lo habitual, aparece fuera de la menstruación, ocurre durante las relaciones o al ir al baño, o no mejora con calor y analgésicos usados correctamente. También pide ayuda si el sangrado es muy abundante, tus periodos se volvieron irregulares o el dolor te impide estudiar, trabajar o dormir.

Busca atención urgente ante dolor pélvico súbito e intenso, desmayo, fiebre, vómitos persistentes, flujo con mal olor o dolor fuerte cuando tu periodo está retrasado y existe posibilidad de embarazo. Estos signos pueden corresponder a una infección, un embarazo ectópico, un quiste complicado u otra situación que no debe esperar.

El dolor menstrual es común, pero común no significa que tengas que soportarlo sin apoyo. Lleva tu registro y describe cómo afecta tu vida. Un diagnóstico claro permite escoger medidas sencillas, medicamentos, anticoncepción hormonal o estudios cuando realmente hacen falta.

Fuentes consultadas

La nota se actualizó con la guía del American College of Obstetricians and Gynecologists sobre dismenorrea, la información de MedlinePlus sobre dolor menstrual y las señales de alarma descritas por el NHS.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que me duela la regla?

Un dolor leve o moderado durante uno o dos días puede ser frecuente. Si te impide realizar tus actividades, empeora, aparece fuera del periodo o no responde a las medidas habituales, pide una valoración.

¿Qué es mejor para los cólicos, calor o medicamento?

El calor y el movimiento suave pueden aliviar. Los antiinflamatorios también ayudan a muchas personas, pero no son seguros para todas. Sigue el envase y pregunta si tienes enfermedades, tomas otros fármacos o estás embarazada.

¿El dolor menstrual siempre significa endometriosis?

No. La dismenorrea primaria es frecuente, pero el dolor que empeora, dura más, aparece al evacuar o tener relaciones, o afecta tu vida puede requerir una evaluación para descartar endometriosis u otras causas.