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Salud

Útero, miomas e histerectomía: lo que sí debes saber

Por Dra. Mariana Ruiz 7 min de lectura

“¿Me van a quitar la matriz?” es una pregunta que puede aparecer con miedo después de un ultrasonido, un sangrado intenso o el diagnóstico de miomas. El útero es importante, pero no funciona como una fuente única de hormonas ni todos los problemas ginecológicos necesitan retirarlo. Para tomar una decisión informada conviene distinguir qué órgano está afectado, qué síntomas tienes y qué opciones existen.

Qué funciones cumple el útero

El útero es un órgano muscular de la pelvis. Su revestimiento, el endometrio, cambia durante el ciclo menstrual y puede alojar un embarazo. Cuando no hay embarazo, ese revestimiento se desprende y aparece la menstruación. Los ovarios producen la mayor parte de las hormonas sexuales que participan en la ovulación, el ciclo, la fertilidad y la transición a la menopausia.

Esto explica una diferencia que suele generar confusión: una histerectomía retira el útero, pero los ovarios pueden conservarse. En ese caso, la persona deja de menstruar y ya no puede llevar un embarazo, pero no entra automáticamente en una menopausia inmediata. Si también se retiran ambos ovarios antes de la menopausia, sí aparece una menopausia quirúrgica, con cambios hormonales repentinos y posibles síntomas como sofocos, alteraciones del sueño y sequedad vaginal.

Miomas: qué son y cuándo dan problemas

Los miomas son crecimientos benignos que se forman a partir del músculo del útero. No son cáncer. Algunas mujeres tienen uno y otras varios; pueden ser pequeños o alcanzar un tamaño que presione la vejiga o el intestino. Los estrógenos y la progesterona parecen participar en su crecimiento, y muchos miomas disminuyen después de la menopausia cuando bajan las hormonas ováricas.

Un mioma puede no causar ningún síntoma y descubrirse durante una revisión o un ultrasonido. Cuando sí da molestias, puede producir menstruaciones largas o muy abundantes, dolor pélvico, presión abdominal, dolor lumbar, necesidad frecuente de orinar, estreñimiento o dolor durante las relaciones sexuales. El sangrado intenso puede provocar anemia y cansancio.

No existe una dieta capaz de disolver los miomas. Comer con variedad, dormir y moverte puede apoyar tu salud general, pero eliminar trigo, azúcar u otro alimento no sustituye la evaluación ni ha demostrado ser un tratamiento. Tampoco necesitas medir tus hormonas cada mes para saber si un mioma requiere atención. El diagnóstico se basa en los síntomas, la exploración y, cuando hace falta, estudios de imagen.

Conservar el útero o retirarlo no es una decisión moral ni una prueba de feminidad. Es una decisión médica que debe tomar en cuenta tus síntomas, tus planes reproductivos, tus preferencias y las alternativas disponibles.

El sangrado abundante no debe normalizarse

Los ciclos pueden cambiar alrededor de la perimenopausia, pero eso no significa que cualquier sangrado sea normal o que debas aguantarlo. Consulta si necesitas cambiar una toalla o tampón con mucha frecuencia, usas dos productos a la vez, sangras durante más días de lo habitual, tienes sangrado entre periodos o después de las relaciones, o si el dolor interfiere con tus actividades.

El sangrado puede relacionarse con miomas, pólipos, adenomiosis, alteraciones de la ovulación, problemas de coagulación, ciertos medicamentos, embarazo o cambios en el endometrio. En pocas ocasiones puede ser una señal de cáncer. La consulta permite buscar la causa y revisar si existe anemia por deficiencia de hierro.

Acude a urgencias si empapas una toalla o tampón cada hora durante varias horas, sientes mareo intenso, desmayo, falta de aire, palpitaciones, debilidad extrema o dolor pélvico repentino. Si estás embarazada o podrías estarlo, cualquier sangrado debe recibir orientación médica.

Qué tratamientos existen para los miomas

Si los miomas son pequeños y no provocan síntomas, puede bastar con observarlos y acudir a revisiones. Cuando hay dolor o sangrado, el tratamiento depende de la intensidad, la ubicación y el tamaño de los miomas, tu edad, tu salud y el deseo de embarazo.

  • Medicamentos: algunos analgésicos ayudan con el dolor; el ácido tranexámico puede reducir el sangrado en ciertas personas. Los anticonceptivos hormonales y otros tratamientos pueden disminuir el sangrado, aunque no siempre reducen el tamaño del mioma.
  • Dispositivo intrauterino con progestina: puede controlar el sangrado cuando el mioma no deforma la cavidad del útero. No elimina el mioma y no es adecuado para todas.
  • Miomectomía: retira los miomas y conserva el útero. Puede ser una opción si deseas un embarazo, aunque pueden aparecer nuevos miomas y cada técnica tiene riesgos.
  • Embolización o ablación por radiofrecuencia: son procedimientos que reducen el aporte de sangre o destruyen tejido del mioma. La conveniencia y el efecto sobre futuros embarazos deben hablarse con el especialista.
  • Histerectomía: retira el útero y es una solución definitiva para los miomas, pero elimina la posibilidad de embarazo. Suele considerarse cuando los síntomas son importantes y otras opciones no funcionan, no son posibles o no responden a tus preferencias.

Qué debes saber sobre las hormonas “naturales”

La palabra natural no garantiza que un tratamiento sea más seguro o más eficaz. La progesterona micronizada, las progestinas, los anticonceptivos y la terapia hormonal para la menopausia tienen indicaciones, contraindicaciones y efectos distintos. La elección depende de tus síntomas, edad, antecedentes de trombos o cáncer, presión arterial, migraña y otros factores.

Evita las fórmulas preparadas sin control de calidad, las pruebas comerciales que prometen “equilibrar” todas tus hormonas y los suplementos que afirman reducir miomas. No empieces ni suspendas hormonas por una recomendación de internet. Lleva a consulta los nombres, dosis y resultados que te ofrecen para que puedas valorar beneficios y riesgos con información completa.

Histerectomía, ovarios y vida sexual

Una histerectomía es una cirugía mayor que puede indicarse por miomas, sangrado persistente, dolor, prolapsos o cáncer. Retirar el útero no implica necesariamente retirar los ovarios. El equipo quirúrgico debe explicar qué órganos se quitarán, por qué, qué alternativas existen, cuánto dura la recuperación y cómo afecta la fertilidad.

La experiencia sexual después de una histerectomía no es igual para todas. Algunas mujeres sienten alivio porque desaparecen el dolor o el sangrado; otras atraviesan sequedad, cambios en el deseo, dolor, preocupación emocional o efectos de la menopausia quirúrgica. La respuesta sexual depende de la salud, los ovarios, el motivo de la cirugía, la relación con el cuerpo y la comunicación. Si hay molestias, existen tratamientos y apoyo ginecológico; no tienes que resignarte ni aceptar que una feromona determine tu deseo.

Cómo prepararte para una consulta

  • Anota los días de sangrado, cuántos productos usas, la presencia de coágulos y cuánto interfiere con tu vida.
  • Registra dolor, presión, cambios al orinar o evacuar, dolor durante el sexo y síntomas de anemia.
  • Lleva tus estudios de imagen, antecedentes de cirugías, medicamentos, suplementos y planes de embarazo.
  • Pregunta qué ocurrirá si esperas, qué alternativa conserva la fertilidad y si los ovarios permanecerán.
  • Pide una segunda opinión si te proponen una cirugía sin explicarte la causa, las opciones o los riesgos.

Fuentes consultadas

Preguntas frecuentes

¿Los miomas siempre necesitan cirugía?

No. Si no provocan síntomas o son pequeños, puede bastar con vigilancia. Cuando causan sangrado, dolor, presión, anemia, infertilidad u otros problemas, se valoran medicamentos, procedimientos o cirugía según tu situación.

¿Una histerectomía me hace envejecer antes?

Retirar el útero sin retirar los ovarios no provoca automáticamente una menopausia inmediata. La menopausia quirúrgica aparece cuando se retiran ambos ovarios antes de que ocurra la menopausia natural. La cirugía puede tener otros efectos y debe explicarse de forma individual.

¿La terapia hormonal “bioidéntica” es siempre más segura?

No. “Bioidéntica” puede referirse a medicamentos aprobados o a fórmulas preparadas con dosis y control variables. La seguridad depende del producto y de tus antecedentes, no solo de la etiqueta. Habla con ginecología antes de usar cualquier hormona.