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Salud

Tipos de lunares: cómo detectar riesgos en tu piel a tiempo

Por Dra. Mariana Ruiz 5 min de lectura

Nuestra piel es el órgano más extenso del cuerpo y un reflejo directo de nuestra salud general. A lo largo de la vida, es completamente normal que aparezcan pequeñas marcas de pigmento llamadas lunares (médicamente conocidos como nevos). Algunos lunares nos acompañan desde el nacimiento y forman parte de nuestra identidad estética —como el icónico lunar de la supermodelo Cindy Crawford—, mientras que otros aparecen con los años debido a la genética y la exposición solar. Como médica, siempre le insisto a mis pacientes en que conocer los tipos de lunares y saber cuáles representan un peligro latente es la medida de prevención más poderosa para cuidar tu vida.

En el plano del cuidado preventivo, revisar tu piel debe formar parte de tus hábitos regulares de salud personal. Así como dedicas tiempo a relajarte y consentirte con un baño ritual de amor propio, ese espacio de intimidad es el momento ideal para realizar una autoexploración de tu cuerpo. Detectar a tiempo cualquier cambio sospechoso en la forma o color de tus manchas y lunares puede marcar la diferencia en el diagnóstico precoz del melanoma maligno, uno de los tipos de cáncer de piel más agresivos.

Tipos de lunares y nevos: ¿Cuáles son benignos?

No todos los lunares se comportan de la misma manera. Desde la perspectiva dermatológica, los clasificamos en diferentes tipos según su origen y estructura:

Tipo de Lunar (Nevo)Características VisualesNivel de Riesgo para la Salud
CongénitoCafé, oscuro, a veces presenta vello.Bajo (medio si es un nevo gigante).
Nevocítico (Adquirido)Café claro a oscuro, plano o abultado, bordes muy definidos.Totalmente benigno (estético).
Displásico (Atípico)Bordes irregulares, tonos mezclados (rojo, café, negro).Alto (potencial de convertirse en melanoma).
Rojo (Angioma)Puntos rojos brillantes, planos o con volumen.Ninguno (cúmulo de vasos sanguíneos).
Clasificación médica de los lunares y sus niveles de riesgo.

1. Lunares Congénitos

Aparecen desde el momento del nacimiento o en las primeras semanas de vida. Suelen ser de color café y es común que presenten vello en su superficie con el paso de los años. Su tamaño varía desde pocos milímetros hasta el denominado «nevo congénito gigante», que puede abarcar áreas extensas del cuerpo y requiere un monitoreo médico constante debido a un riesgo ligeramente elevado de transformación.

2. Lunares Nevocíticos (Adquiridos)

Son los lunares más comunes que aparecen durante la infancia y juventud. Suelen ser planos al principio y, con el paso de las décadas, adquieren volumen lentamente. Son de color café homogéneo y con límites muy claros y precisos. Son completamente benignos y no representan ningún riesgo, pudiendo retirarse únicamente por razones estéticas si el paciente lo desea.

3. Lunares Rojos o Hemangiomas

Conocidos popularmente como «puntos rubí», surgen comúnmente en la infancia o a partir de los 30 años debido al envejecimiento cutáneo. Están formados por pequeños vasos sanguíneos agrupados. Son totalmente benignos; aunque representan a veces un inconveniente estético si aparecen en el rostro o escote, nunca se malignizan.

El verdadero peligro: Lunares Displásicos y Melanoma

El lunar displásico es el que debe encender nuestras alarmas. Tienen bordes difusos e irregulares y muestran una mezcla de tonalidades (café oscuro, rojizo y negro). Estos lunares tienen un alto potencial de transformarse en melanoma maligno. La exposición excesiva a la radiación ultravioleta sin protección (por ejemplo, durante las vacaciones bajo los fuertes aromas de verano en la playa) es el principal factor ambiental que desencadena esta mutación celular.

Regla ABCDE: Cómo evaluar tus lunares en casa

Para facilitar la detección de riesgos, la comunidad médica internacional diseñó una regla nemotécnica sencilla que debes aplicar durante tu autoexploración mensual:

  • Asimetría (A): Si dibujas una línea por la mitad del lunar, los dos lados no coinciden en forma.
  • Bordes (B): Los bordes del lunar son irregulares, dentados, borrosos o mal definidos.
  • Color (C): El color no es homogéneo; presenta diferentes sombras de café, negro, rojo o azul.
  • Diámetro (D): El lunar mide más de 6 milímetros de ancho (el tamaño aproximado de la goma de borrar de un lápiz).
  • Evolución (E): El lunar cambia de tamaño, forma o color en un corto periodo de tiempo, o presenta síntomas como sangrado, picazón o dolor.

«La dermatoscopía anual con un especialista es tan fundamental para tu salud preventiva como la citología con el ginecólogo.»

Dra. Mariana Ruiz

La importancia de la revisión dermatológica anual

Realizar una visita anual al dermatólogo es vital, especialmente si tienes antecedentes familiares de cáncer de piel o posees más de 50 lunares en tu cuerpo. El especialista utilizará un dermatoscopio para evaluar las estructuras internas de la piel que no son visibles a simple vista.

Prevenir es siempre la mejor solución. Cuida tu piel diariamente usando protector solar de amplio espectro, hidrátate bien y no esperes a que un lunar sangre o duela para consultar con un médico especialista.

Preguntas frecuentes sobre lunares y prevención

¿Es peligroso extirpar un lunar benigno?

No, siempre que lo realice un cirujano dermatólogo certificado en un consultorio estéril. Retirar un lunar por motivos estéticos o de fricción (por ejemplo, si te raspa con la ropa) es un procedimiento ambulatorio sencillo que no representa riesgos para la salud.

¿Los lunares con vello son peligrosos?

Generalmente no. La presencia de vello suele indicar que el lunar cuenta con estructuras normales de la piel sana debajo, lo que suele ser un signo de benignidad. No obstante, si el lunar cambia de forma o color, debe ser evaluado por un médico sin importar si tiene vello o no.

¿Cómo influye la radiación solar en los lunares?

Los rayos UV dañan directamente el ADN de las células productoras de pigmento (melanocitos). Este daño acumulado a lo largo de los años puede provocar que un lunar benigno mute y se convierta en una lesión precancerosa o cancerosa. El uso diario de protector solar es obligatorio.

Cuida tu cuerpo y tu salud. Con cariño, Dra. Mariana.