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Toque de Mujer

El bendito Check-up

Jupiterimages/Goodshoot/ThinkstockIr al médico con regularidad es una costumbre, pero no debe ser motivo para olvidar que una revisión a fondo es lo mejor para saber cómo se encuentra el organismo y mantener cuerpo y mente en condiciones ideales.

Más vale prevenir
Las revisiones tienen costo, pero la mejor inversión es la que se hace para el cuidado de la salud, ya que en unas cuantas horas, los especialistas, con las pruebas en la mano, están en posibilidad de identificar la causa de condiciones físicas y emocionales que inquietan a las personas. A partir de los 50 años, un examen médico de este tipo se vuelve imprescindible en hombres y mujeres. No hay que olvidar que prevenir es siempre la mejor solución y es la oportunidad de asegurar una mejor calidad de vida.

Esencialmente femenino

Es factible reducir los riesgos de enfermedad de cada una de las etapas de la vida de la mujer, siempre y cuando se realicen los estudios correctos en el tiempo adecuado:

A los 20 años: biometría hemática, química sanguínea, examen general de orina, colposcopía, papanicolaou (si ya inició vida sexual), ultrasonido pélvico y perfil hormonal.

A los 30 años: ultrasonido mamario, ultrasonido pélvico, papanicolaou, colposcopía, biometría hemática, química sanguínea de 27 elementos y examen general de orina. Es la etapa ideal para comenzar con la prevención de las enfermedades degenerativas.

A los 40 años: mastografía, papanicolaou, colposcopía, biometría hemática, química sanguínea de 27 elementos y examen general de orina. Al inicio de esta etapa es el momento óptimo para comenzar a realizarte de forma anual la mastografía, para descartar inicios
de cáncer de mama.

A los 50 años: biometría hemática, química sanguínea de 27 elementos, examen general de orina, mastografía, colposcopía, papanicolaou, ultrasonido pélvico y perfil hormonal. A esta edad se presenta la disminución del metabolismo y de la cantidad de hormonas, situaciones que predisponen a la osteoporosis, la elevación de lípidos (grasas) y aceleración del endurecimiento de las arterias. Por ello son indispensables la densitometría ósea y la química sanguínea.

A los 60 años: biometría hemática, química sanguínea, examen de orina, placa de tórax, electrocardiograma. y niveles de glucosa.