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Toque de Mujer

Confesiones de un adicto a Facebook

Gregorio Martínez, de 31 años, lleva más de 2 años usando Facebook: “Hay de todo: fotos de recién nacidos, convocatorias para marchas, opiniones sobre políticos y cosas que no me debería ni de enterar, como si alguien a quien no he visto en 10 años anda ‘depre’ o enamorado”, comenta. Y es que con un poco de tiempo se puede encontrar lo inenarrable en algún perfil, videos, fotos, links, mensajes, una gran cantidad de elementos que juegan a favor o en contra del prestigio de una persona.

Existe un código no escrito sobre lo que significa ser “borrado”, “agregado”, o simplemente, restringido a cierta información de los propios contactos. El estatus es el termómetro y el número de amigos es el indicador para unos, de cómo andan en el plano de una efectiva comunicación, y para otros, el modo de medir a cuántas personas han dejado con los ojos ¿cuadrados?

Son más de 21 millones de mexicanos de esta famosa red social, de acuerdo al estudio Facebook Demographics, publicado en enero del 2011, esta cifra coloca a México en el segundo país en América con mayor número de gente inscrita, así como dentro del grupo de los 10 con más usuarios en el mundo.

¡Por amor a la Web!

Hay muchas ventajas en el buen uso de los contactos, Georgina Cárdenas, catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, afirma que: “Las redes sociales proveen ciertas ventajas, ayudan a grupos de personas de distintos ámbitos, como pueden ser de empresa o academia a compartir noticias, intereses, calendarios, entre otros. También, son vitales para la gente que necesita apoyo debido al padecimiento de una enfermedad crónica o de largo tratamiento, ya que pueden estar al tanto uno de otros, y así brindarse tanto afecto como soporte”.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas, ni tampoco todos los usuarios hacen un uso efectivo, delicado, prudente y respetuoso de este recurso. Hay quienes ponen en riesgo las buenas relaciones de trabajo, afecto e incluso de pareja, por mostrar -como en una de las películas más famosas de los setenta- su lado oscuro.

Mentir en Internet

Georgina Cárdenas explica que cuando la gente inventa una especie de personaje de sí mismo, significa que no se atreve a enfrentar este tipo de conducta en la vida real, ya que la red les permite decir cosas que no tienen que ver de forma parcial o total con su realidad. Simplemente, mentir en el Internet es más fácil que cara a cara. En voz de la especialista, “hay personas que al ver que se incrementa el número de conocidos en su perfil, se despojan de la inseguridad personal y expresan comentarios que no se atreverían a decir en persona”.

En el caso de Gregorio, decidió borrar poco a poco contactos, hasta que finalmente tomó una decisión que era, en su punto de vista, la mejor decisión: “En ese momento cerré mi cuenta. La manera en que se portaban algunas personas me tenía harto. No se fijaban las fotos que subían o comentarios que publicaban. Ya estaba como empachado de los que se sienten personalidades o aquellos que todo lo publican. Eso afectó mi relación con algunos conocidos y con dos me costó la amistad. Uno de ellos me preguntó la razón por la que lo había borrado y le dije la verdad, ‘me cae mal como te portas en el Face’, y pues se enojó”.

¿Comunicación o intromisión?

Es difícil calcular si todos navegan con éxito en la frontera que divide la comunicación de la intromisión, y más complicado todavía, saber cuántas relaciones se ponen a prueba por la falta de prudencia, respeto e incluso, honestidad. Gregorio abrió recientemente 2 cuentas, en las cuales dice, va con pies de plomo: “Una es para el trabajo, para el contacto con mis clientes en la cual ingreso a los juegos que me gustan, ésta la uso con el ánimo con el que voy a la oficina, nada de intimidades ni fotos. La otra, a la que sólo acceden mis amigos y algunos familiares, es con la que me divierto, ahí no acepto ni maratonistas de la felicidad, ni indiscretos, mucho menos lucidos”.

Según el estudio Facebook Demographics, en el 2010, había un registro de 596 millones de usuarios de esta poderosa herramienta, quienes interconectados, aprueban y desaprueban lo expuesto en el gran escaparate que protagonizan sus contactos. Justo en este momento hay: reencuentros de amigos, citas de negocios, lanzamientos de campañas, grupos de ayuda que difunden información, medios que publican noticias y parejas que intercambian largos mensajes. En un segundo, el mundo de la comunicación se revela ante lo ya conocido. Todo a la velocidad de un click.