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Toque de Mujer

Refinado minimalismo

En el corazón de las Lomas de Chapultepec, en un bello y clásico palacete de piedra, se encuentra esta casa de pura esencia moderna. La reforma fue realizada por el arquitecto Federico Rivera Río. En la exquisita, pero nada ostentosa decoración, el paso del tiempo

Dos esbeltas puertas de casetones en madera negra flanquean una cómoda china en tonos rojizo-dorados, único toque de color en esta sobria composición de perfecta simetría. El resultado de la distribución de volúmenes y combinación de formas rectilíneas y curvas es de gran pureza y equilibrio estético.

En este ángulo de la sala, la pureza de líneas y el contraste del claroscuro (blanco-negro) sólo se rompen con los toques de color de la espléndida librería del fondo. En el techo, un bellísimo artesonado original en madera labrada y zapatas en piedra tallada simulando capiteles, son los restos que quedan de la antigua capilla de la vieja mansión. El altísimo techo y las grandes dimensiones de esta estancia la hacen majestuosa, pero a la vez, de una elegancia profundamente austera.

El comedor conserva la severidad y los contrastes del blanco y negro que presiden toda la casa. La mesa es diseño del arquitecto Federico Rivera Río. Al fondo, una antigua consola victoriana en madera de nogal y marquetería de limoncillo; ésas son las pequeñas “joyas” que marcan la diferencia entre el “minimalismo prototípico” y el “refinamiento de lo esencial”, que evocando la pureza del arte japonés, se niega a renunciar a la riqueza del pasado occidental.

En una vista parcial de la sala se observa cómo el predominio del juego blanco-negro (en sofás, butacas, mesa central, chimenea y ventanal del fondo) es el gran protagonista de este lugar, que sugiere un refinado minimalismo, por lo escueto y purista de su ornamentación.