
En mi práctica diaria como ginecóloga obstetra y especialista en salud reproductiva, recibo a diario a parejas frustradas y abrumadas por la dificultad para concebir. A menudo, sus temores e ideas preconcebidas se alimentan de rumores populares y falsas creencias que retrasan la búsqueda de ayuda médica especializada de certeza. La infertilidad es un problema médico multifactorial que afecta a millones de personas y que debe abordarse con base científica y libre de estigmas sociales. Hoy analizaremos los 5 principales mitos sobre la infertilidad, la distribución de causas masculinas y femeninas de infertilidad, el declive de la reserva ovarica a los 35 y 40 años, el impacto del sobrepeso y bajo peso en la ovulacion y los riesgos reproductivos asociados a la edad paterna.
La dificultad para lograr el embarazo de forma natural en parejas mayores de 35 años requiere de un control prenatal y de preconcepción riguroso para suplementar nutrientes que eleven la calidad ovocitaria. Si deseas conocer el papel del ácido fólico y los minerales recomendados, te sugiero consultar nuestra guía sobre los tres aliados del embarazo: calcio, hierro y ácido fólico.
Desmitificando la reproducción: 5 realidades clínicas
A continuación, analizaremos y derribaremos los mitos más comunes que entorpecen la búsqueda de un embarazo saludable:
Mito 1: La infertilidad es un problema exclusivo de la mujer
Realidad: Totalmente falso. Clínicamente se ha determinado que el factor masculino (alteraciones en el conteo, morfología o movilidad de los espermatozoides) es el causante directo del 40% de los casos de infertilidad de pareja. El factor femenino representa otro 40%, mientras que el 20% restante corresponde a factores mixtos (de ambos) o a causas inexplicables de origen idiopático.
Mito 2: Las pastillas anticonceptivas protegen tus óvulos
Realidad: Falso. Las píldoras anticonceptivas inhiben la ovulación para evitar el embarazo, pero no detienen el proceso natural de atresia folicular. La reserva ovárica de una mujer disminuye mes con mes de forma progresiva desde el nacimiento, independientemente de si utiliza o no anticonceptivos hormonales.

Mito 3: Un estilo de vida saludable te permite postergar la maternidad hasta los 40
Realidad: Aunque comer sano y hacer ejercicio previene patologías, no detiene el envejecimiento biológico de los óvulos. La fertilidad femenina cae drásticamente después de los 35 años. A los 38, las posibilidades de concepción espontánea bajan considerablemente, y a los 45 años la probabilidad es menor al 5%, incrementándose el riesgo de aborto espontáneo a más del 70% por anomalías cromosómicas.
Mito 4: El peso corporal no interfiere con la capacidad de concebir
Realidad: Sí interfiere. Estar fuera del 15% del peso ideal de acuerdo con tu Índice de Masa Corporal (IMC) altera el eje reproductivo. Las mujeres con bajo peso extremo pueden dejar de ovular por falta de estrógenos, mientras que el sobrepeso se asocia al Síndrome de Ovario Poliquístico (SOPQ) en un 5% de los casos. En los hombres, un IMC menor a 18 disminuye la testosterona y reduce la movilidad de los espermatozoides.
Mito 5: La fertilidad del hombre no disminuye con los años
Realidad: Falso. Si bien los hombres producen espermatozoides durante toda su vida adulta, la calidad seminal disminuye después de los 40 años. La fragmentación del ADN espermático aumenta, elevando el riesgo de abortos recurrentes y anomalías cromosómicas asociadas a trastornos del neurodesarrollo en la descendencia.
Postura, fatiga muscular y estiramientos cervicales
La tensión emocional que genera la búsqueda fallida de un embarazo suele acumular contracturas musculares en la espalda superior y los hombros. Cuidar tu postura y realizar estiramientos cervicales promueve el descanso de tu cuerpo. Si presentas rigidez o dolores en la zona del mentón, te sugiero consultar nuestra guía estética de bienestar sobre cómo eliminar la papada y mejorar la postura del cuello mediante masajes linfáticos tensores faciales.
| Mito Común de Infertilidad | Explicación Fisiológica Científica | Distribución o Porcentaje Real | Recomendación Médica de Fertilidad |
|---|---|---|---|
| «La infertilidad es de la mujer» | El factor masculino causa el 40% de los casos de forma directa. | 40% masculino, 40% femenino, 20% mixto o idiopático. | Realizar espermatobioscopía y perfil ginecológico simultáneos. |
| «La dieta sana vence a la edad» | El envejecimiento folicular es irreversible después de los 35 años. | Abrupto descenso de óvulos viables tras los 37 años. | Acudir con un especialista si tras 1 año no se logra la gestación. |
| «El peso no influye en la ovulación» | El sobrepeso causa SOPQ e infertilidad anovulatoria por estrógenos. | 5% de las mujeres con obesidad sufren anovulación. | Mantener un IMC saludable entre 18.5 y 24.9 pregestacional. |
«La infertilidad de pareja debe estudiarse de forma simultánea e integral. El tiempo es valioso, especialmente en mujeres mayores de 35 años.»
Dra. Mariana Ruiz
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se debe acudir con un especialista en fertilidad?
Se aconseja acudir tras 12 meses de relaciones sexuales regulares sin protección si la mujer es menor de 35 años, o tras 6 meses de intentos si la mujer supera los 35 años de edad.
¿Qué es el análisis de Hormona Antimulleriana (AMH)?
Es un examen de sangre que mide de forma muy precisa la reserva ovárica cuantitativa de una mujer, reflejando el número aproximado de óvulos viables que le restan en los ovarios.
¿Cómo influye el sobrepeso en la infertilidad del hombre?
El tejido graso en exceso aromatiza la testosterona convirtiéndola en estrógenos, lo que altera el estímulo testicular, reduciendo drásticamente la cantidad y movilidad de los espermatozoides.
¿Qué es la espermatobioscopía y para qué sirve?
Es el análisis clínico del semen que evalúa de forma detallada la concentración de espermatozoides por mililitro, su porcentaje de movilidad activa y su morfología (forma correcta de la cabeza y cola).
¿El estrés puede causar la infertilidad directamente?
El estrés severo no bloquea por completo la concepción, pero incrementa la prolactina y el cortisol, alterando los pulsos de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH) y retrasando la ovulación de la mujer.
