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Toque de Mujer

Derrumba los temores sobre el pie equino

iStockphoto/thinkstockLa escena es previsible: apenas la enfermera lleva al bebé a su primera cita personal con sus padres, y casi por instinto lo colocan sobre la cama del hospital, le separan las cobijas para cerciorarse de que físicamente está en plenitud, mientras el médico o la enfermera hacen un anuncio inesperado: “No se alarmen, su hijo está sano pero hay un pequeño problema: nació con una malformación que se conoce como pie equino”.

Para quienes no están familiarizados con términos médicos, el diagnóstico puede resultar agresivo y dar la idea de que se trata de algún daño irreversible, pero afortunadamente es todo lo contrario, comenta el doctor Armando del Alto Zárate, especialista en ortopedia y traumatología, quien además ha encaminado parte de su proyecto profesional a informar y promover la detección oportuna, así como el tratamiento temprano de pie equino.

¿Qué es lo que pasó?

El pie equino es una deformidad congénita, resultado del desarrollo anormal de los músculos, tendones y huesos del pie en el feto durante el embarazo. Esta malformación se conforma básicamente de tres aspectos:
1.La flexión plantar del tobillo.
2.La inversión hacia adentro del talón.
3.La desviación del pie.
El doctor del Alto explica que aún no se tiene conocimiento pleno de qué factores lo desencadenan, sin embargo, existen dos teorías, una de ellas es que el niño al acomodarse dentro del útero de la madre se sienta sobre el pie y le da esa posición, en este sentido se relaciona con el primer embarazo, ya que se piensa que el útero no está lo suficientemente flexible, por lo que el bebé no dispone de espacio y debido a esto se sienta sobre su pie”.
También se sabe –continúa el experto- que existe una carga genética, y ejemplifica con el caso de la Polinesia, lugar en el que se han detectado un mayor número de casos a comparación del resto del mundo.
Otro dato que vale la pena considerar cuando se da un embarazo múltiple es recomendable vigilar a través de un estudio de ultrasonido hacia el quinto mes, que es cuando se puede detectar si hay un mal acomodo.

Cuáles son las alternativas

El diagnóstico oportuno va a ser fundamental, ya que a partir de que se conozca tú médico podrá determinar si sólo se trata de la deformidad del pie o el problema está ligado a alteraciones de la columna u otras articulaciones, en donde hay diversidad de manifestaciones, “cada una de ellas requiere una intervención médica específica e incluso, vigilancia del crecimiento y desarrollo. Si hay una detección oportuna de complicaciones, mejorará el pronóstico y la funcionalidad del niño”, afirma Alejandro Parodi, médico del Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT).
La rapidez con que se inicie el tratamiento para corregir este daño es vital y el momento ideal es durante la primera o segunda semana después del nacimiento.
Es un proceso sencillo conocido como técnica de Ponseti, que consiste en colocar vendas de yeso, desde el pie hasta la mitad de la pierna, éstos deben de cambiarse cada semana, durante tres meses.

Preparándose para su andar

Alrededor del pie equino puede ser que te surjan dudas, como el hecho de que si aprenderá a caminar en el mismo periodo de tiempo que un niño que no lo padece, o si será posible que realice algún deporte cuando él lo desee. La respuesta a ello es positiva, dice el doctor Armando del Alto: “Si un niño recibe un tratamiento oportuno, a los seis meses empezará a gatear sin ningún problema y alrededor del año estará listo para dar sus primeros pasos”.

La apariencia de los pies de un pequeño que nace con esta malformación puede ser impresionante para ti, pero vale la pena que sepas que esto no provocará dolor físico a tu bebé debido a que su sistema nervioso aún está inmaduro y tiene una mayor tolerancia. Por lado, la perseverancia y la fortaleza con que enfrentes este proceso, será de gran apoyo para tu hijo y desde luego, contribuirá a que te mantengas tranquila y segura de que serás testigo de sus primeros pasos.