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Toque de Mujer

El arte como antídoto contra el bullying

Hay niños que acuden a la escuela con gusto e ilusión ya que verán a sus amigos, asistirán a una clase que les agrada o jugarán mucho durante el recreo. Pero, para algunos pequeños de educación básica, traspasar las puertas de sus colegios es sinónimo de inseguridad y miedo, y esto es por una sola razón: Son víctimas de bullying o acoso escolar, y están a merced del abuso de poder de otro niño o grupo de infantes que los ridiculizan, los agreden verbalmente e incluso, los golpean de manera sistemática.

El bullying es un problema que requiere de acciones concretas para erradicarlo y el colectivo Maquinaria Arte y Educación, ya lo hace. Martha Érika Segura, socióloga educativa y titular de esta asociación, comenta: “Estamos ante un fenómeno social que va en aumento en nuestro país. En el 2011 se realizaron un poco más de 13 mil 600 denuncias por parte de los padres de familia, así como docentes, de niños que lo padecen”.

La experta señala que ante el incremento en la incidencia del acoso escolar, los padres de familia y los maestros de cualquier nivel educativo deben estar muy alertas para detectarlo: “Es un problema que estaba delimitado a niños, así como a adolescentes, pero ahora ya se presenta también en edad pre-escolar”.

George Doyle/ Stockbyte/ ThinkstockTodos en el mismo barco

Con la intención de contribuir en la concientización acerca de este problema, Martha inició un programa para sensibilizar a la comunidad escolar por medio del arte.

“Uno de los objetivos que tenemos consiste en sustituir cualquier idea de violencia por imágenes de valores humanos. Se realizan 15 días de campaña permanente para prevención de acoso escolar en una determinada escuela y se inicia con la realización de un mural, por parte de un grupo de muralistas profesionales, y esta obra artística, aparte de embellecer el lugar, otorga al plantel una identidad como centro educativo”.

Martha Érika indica que durante el proceso se trabaja muchísimo con toda la población, incluido el personal docente y administrativo, y puntualiza: “También se hace una actividad artística vivencial, para que los niños y niñas identifiquen lo que es el bullying y, finalmente, elaboran una propuesta gráfica de lo que ellos visualizaron y nosotros evaluamos sus cambios de percepción sobre el tema de la violencia”.

La especialista explica que el acercamiento y la comunicación entre padres e hijos son fundamentales para que los pequeños entiendan la importancia de jugar sin violencia. “De este modo, ellos identificarán que no es natural maltratarse, ofenderse o golpearse con otros niños. Ellos deben conocer esta información desde edades muy tempranas, como es la primera infancia, para evitar ser víctimas o generadores de acoso”, finaliza.

Será muy valioso buscar actividades diversas para que los pequeños perciban que la violencia no es natural y que no debe formar parte de sus vidas. Así, cuando ellos identifiquen que, de algún modo, alguien los está agrediendo no se queden callados sino que, por el contrario, se sientan con la confianza de expresarlo, para buscar soluciones en conjunto y de manera integral.

Acoso en las aulas

Las instituciones educativas son espacios de poder en el que confrontan intereses contrapuestos y conviven personalidades distintas, dando lugar a  conflictos.
Los diferentes tipos de acoso físico y psicológico encuentran un ambiente propicio para su desarrollo. El hostigamiento psicológico en espacios escolares se denomina técnicamente bullying, término británico que proviene del verbo “to bully”, que significa tiranizar, intimidar.

El bullying lo ejercen profesores con alumnos, tomando a alguno de ellos como centro de sus intimidaciones (y también a la inversa) o, en los casos que se dan entre alumnos, cuando alguno de los estudiantes se transforma en eje de burlas o se practica un menosprecio sobre su persona, por parte de uno de sus compañeros o de un grupo de ellos. Las agresiones pueden quedarse en el terreno psicológico o tomar, en algún momento, forma física.

Las características del bullying

Para que exista, debe registrarse un comportamiento repetitivo de hostigamiento e intimidación, cuyas consecuencias suelen ser el aislamiento y la exclusión social de la víctima. Ésta es elegida, en general, porque cuenta con alguna característica peculiar que la hace diferente al resto: lleva gafas, repitió el curso, es de otro color que la mayoría del alumnado, entre otras.
Si la conducta intimidatoria se mantiene en el tiempo y la víctima no puede remediarlo, las consecuencias van desde una disminución en el rendimiento escolar, pasando por problemas gastrointestinales hasta llegar, incluso, al intento de suicidio.

Hablamos de acoso escolar cuando se cumplen al menos tres de los siguientes criterios:

  • La víctima se siente intimidada.
  • La víctima se siente excluida.
  • La víctima percibe al agresor como alguien más fuerte.
  • Las agresiones son de intensidad creciente.
  • Las agresiones ocurren generalmente en privado.

Los reiterados casos de asesinatos masivos en universidades norteamericanas parecen tener relación con el bullying: muchos de los asesinos registran un historial de maltrato y acoso, que explota bruscamente en algún momento.
Por otro lado, muchas veces los docentes y los centros escolares no hacen demasiado por encarar la problemática. Desestiman las quejas de los alumnos, protegen incluso a los agresores, tapan todo por miedo al escándalo.

Es hora de ver con otros ojos esta cuestión, todos recordamos en nuestra historia escolar al compañero que era tomado de punto o, quizás, lo sufrimos en carne propia. Es necesario un cambio, para que la escuela no se transforme en una fábrica de resentidos ni fomente la desintegración social.