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Toque de Mujer

Vivir en armonía

Comstock/ThinkstockEl amor que tenemos en nuestras vidas surge de la imitación y de las historias que nos gustan repetir, principalmente de otras relaciones con las cuales crecimos o directamente de novelas que leemos y películas, como bien lo comenta el autor argentino Julio Bevione en su libro Relaciones, vivir en armonía, donde explica la naturaleza de las relaciones que los humanos llevamos, lo bueno y lo malo, y cómo crecer, y sanar desde lo más importante y vital que tenemos: el amor.

De acuerdo con el autor la relación más importante que llegamos a tener es con nosotros mismos, es decir como me trato, me tratan. “Por eso es tan importante tener una relación amorosa con nosotros mismos. Y eso no significa tener un ego gigante, creernos que somos los mejores. Eso no es amor. Amarnos es aceptarnos como somos, con nuestras luces y sombras. Es hacer las paces con nosotros mismos. Y ése creo es el error más grande que hemos cometido con el amor. Lo hemos idealizado tanto, que experimentar el amor parece ser demasiado sublime. Y en realidad, se manifiesta cuando somos capaces de estar en paz con nosotros mismos. Cuando esto sucede, podemos estar en paz con los demás”.

Empieza por ti

Si tienes inquietud por cambiar, pero no sabes por dónde empezar, la mejor manera es iniciar contigo misma.

“Yo soy el producto de todas mis relaciones, de todo lo que ha ocurrido. Ellos no están más, las cosas pasaron, pero las heridas quedaron en mí. Así es que debo empezar por sanarlas, sanándome.

El primer paso es aceptar las cosas como pasaron, o las personas como fueron. Dejar de criticar a los otros y tampoco tentarnos a hacerlo con nosotros. Cuando esto ocurre, comienza la sanación”, asegura Bevione.iStockphoto/Thinkstock

También señala que es muy duro enfrentarnos a nosotros mismos porque tenemos miedo de lo que nos vamos a encontrar y porque somos comodinos. “Se nos hace más fácil buscar un culpable afuera y no tener que arremangarme a hacer mis cambios. Pero siempre recuerdo que meternos a ver nuestras partes oscuras, nuestras sombras, es el mejor regalo que nos daremos, porque lo que sanaremos, lo sanaremos para siempre. Si ponemos las cosas afuera, hacemos castillos de arena que se van a caer con la próxima ola o con el viento”.

Le huimos al dolor porque tenemos miedo de que no se vaya. Pero mientras más me entrego al dolor, mas rápido se va. “El dolor es como un niño que viene a avisarnos algo. Si no lo escuchamos, gritará hasta que le prestemos atención. Pero si lo escuchamos y lo consentimos, podrá seguir en su juego. Cuando llega el dolor siempre trae el mismo mensaje: te olvidaste de amarte, explica Julio.

“Estamos adiestrados a vivir en el miedo y para el amor no nos hemos ejercitado tanto. Fuimos educados con algunos miedos, otros los aprendimos en la escuela, en la calle, con los amigos… y sabemos administrarnos mejor en ese terreno. Por eso hay que usar la energía del amor como podamos, sin demasiadas pretensiones, como novatos que somos, pero usarla cada día, con cada persona y especialmente con nosotros mismos”, concluye el autor.