El decálogo de la salud interior

Hace muchos siglos los griegos ya lo decían: “Mente sana en cuerpo sano”. Hoy ese principio sigue siendo tan actual como en la Antigüedad, pero quizás nunca como ahora se ha visto demostrado de manera tan patente. La ciencia y la tecnología comprueban que una persona puede tener una buena salud física, pero si su mente y sus emociones no están en orden, si es víctima del estrés, de las presiones, de la depresión o de más problemas de los que puede manejar, su cuerpo comenzará a reflejar un estado de enfermedad.

La salud interior

Actualmente es altísima la frecuencia con que nosotras mismas o nuestros conocidos sufrimos de úlceras, gastritis, erupciones en la piel, jaquecas y migrañas, infartos y hasta todo tipo de cánceres. Y son muchos los expertos en salud y las organizaciones mundiales que aceptan el hecho de que dichos padecimientos tienen, en muchos casos, un origen psicológico.

Conquista tu salud interior

Vamos al gimnasio, nos ponemos a dieta y tomamos complementos vitamínicos: en general le prestamos mucha atención a nuestro cuerpo y eso está bien… pero no siempre le damos a la mente el cuidado que debiéramos. Al decir “mente” nos referimos principalmente a las emociones y al espíritu.

1. Reconoce su importancia

Lo primero para conquistar tu salud interna es darte cuenta que merece toda tu atención. Tu salud interior es la que te da fuerza y motivación, la que te permite disfrutar de todo lo que la vida te ofrece y tener esa paz espiritual que poseen los seres esencialmente felices. No sigas dejándola de lado.

2. Aprende a manejar las presiones

No permitas que el estrés deje huella en tu cuerpo. Toma medidas prácticas urgentes: si el tiempo no te alcanza, comienza tu día más temprano o bien organiza tus actividades. Si el dinero es el problema, haz ajustes en el presupuesto. Y el secreto mayor: no vivas todo el tiempo pensando en tus problemas ni en todo lo que tienes que hacer. ¡Relájate!

3. No te compliques la vida

Gran parte de nuestras tensiones proceden de una tendencia típicamente humana a complicarnos la existencia. Por eso, no adquieras más compromisos de los que puedes cumplir y procura que la escuela de los niños y tu trabajo estén cerca de casa o cuando menos se encuentren en tu zona. Tampoco te embarques en créditos que no sabes si podrás pagar. Vive la vida de manera sencilla. ¡Es la fórmula de la tranquilidad!

4. Pon tu mundo en orden

Mira a tu alrededor. El estado de orden (o desorden) de tu casa, tu oficina, tus papeles y asuntos, en fin, de tu entorno inmediato, es un reflejo fiel de tu estado emocional. Arregla lo que esté desordenado, libérate de pendientes: tu espíritu y tu mente descansarán. Hasta puede ser que físicamente te sientas mejor.

5. Mira el lado bueno de las cosas

En Polyanna, una de las más bellas novelas infantiles de la literatura universal, la pequeña protagonista jugaba “el juego feliz”: consistía en encontrar el lado bueno de cualquier situación. Gracias a este juego, los adultos que la rodeaban se daban cuenta de que no había mal que por bien no viniera. Inténtalo: practica este pequeño juego mental y busca el lado luminoso incluso de los problemas. Esto, más que un ejercicio para el cerebro, es un bálsamo para el espíritu.

6. Piensa positivamente

La clave es mirar hacia delante dándote ánimos, trazándote metas que te motiven y esforzándote por cumplir tus objetivos. Aleja de tu mente cualquier pensamiento dañino (del tipo “no puedo” o “todo me sale mal”) y cámbialo por una idea positiva. Los pensamientos son tan poderosos que pueden destruirte o, por el contrario, llevarte al éxito.

7. Date tiempo fuera

Si todo el día te la pasas corriendo, llegará un momento en que no podrás más. Dedica media hora diaria como mínimo a tu persona, para hacer lo que te gusta o, simplemente, para descansar. Esos minutos diarios actuarán como un auténtico tónico que te cargará las baterías.

8. Alimenta tu espíritu

Alimentarse sanamente no sólo se refiere al cuerpo, sino también al alma. ¿Hace cuánto que no te sientas a leer una buena novela o un libro de poemas, que no te relajas escuchando música clásica y que no te dedicas a esas plantas que tanto te gustan? ¡No es extraño que tu espíritu se sienta desnutrido! Dale vitaminas y verás qué bien “te recompensará”: con paz, alegría y optimismo

9. Haz algo por ti misma

Por unos momentos olvídate del exterior y de tus mil compromisos. Concéntrate en ti y en lo que deseas hacer: ponte a dieta, inicia un programa de ejercicios, ve con el estilista para que te haga un nuevo corte de pelo o inscríbete a algún curso interesante. Todo lo que hagas por ti misma será una satisfacción, una forma de combatir el estrés y dar un paso más hacia tu salud interior.

10. Y sobre todo… ¡VALÓRATE!

Éste es el “mandamiento” más importante: recuerda que eres única, preciosa e insustituible, que tienes una gran cantidad de virtudes a las que quizás no les haces caso ni les sacas partido. Eres importante para muchas personas que te aman y tienes en tu vida muchas cosas buenas que tal vez das por sentado. Acéptate como eres, aprende a quererte. Tu misión en la vida es, simple y bellamente, ser feliz.

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