El príncipe azul no existe, al menos no como lo soñaste

El ideal es el hombre intermedio que no sea ni el príncipe del cuento de hadas ni el sapo horripilante al que todas huyen.

Las historias de amor o cuentos de hadas relatan cómo el príncipe azul busca a su princesa en su castillo dorado, la rescata y viven felices para siempre. Sin embargo, aun los mejores partidos tienen sus defectos.

Al enamorarte, generalmente idealizas a la otra persona en un primer momento y hay una explicación psicológica: se tienden a enaltecer las virtudes y a disminuir los defectos para crear un bello ideal donde el otro parece perfecto, pero no lo es. En algún momento la realidad sale a la luz y la conversión de príncipe azul a sapo es un duro golpe difícil de aceptar.

Busca hombres de carne y hueso

La mujer suele decir: “Él no es el mismo hombre del que me enamoré”, pero ¿no será que ha idealizado al otro de manera que no puede aceptar la realidad?

Al enamorarse, el eterno conflicto de algunas mujeres es creer que pueden cambiar a la otra persona, pero al encontrarse frente al ser de carne y hueso y ver que no lo pueden cambiar, inicia el conflicto.

Y aunque te esmeres en querer mejorar a tu príncipe porque lo estás viendo como sapo, él no cambiará su comportamiento, sobre todo si es feliz.

El secreto en una relación de pareja es que las mujeres deberíamos dejar de buscar al hombre ideal: trata de encontrar un hombre de carne y hueso, con virtudes y defectos, que te valore, te quiera y desee construir y pasar una vida contigo.

No puedes cambiar a los hombres, es mejor enfocarte en las virtudes del ser amado y sopesar y tolerar sus defectos si deseas alcanzar la felicidad.

iStockphoto/ThinkstockLa perfección no existe

Si has percibido que junto a él no está la felicidad, que su amor no es suficiente, que generalmente sufres y que la convivencia es imposible… ha llegado el momento de que evalúes la relación, elige al hombre ideal: ni al príncipe, ni al sapo…

Si tienes arraigado en tu mente al hombre “perfecto”, tienes una visión de un ser que no existe, porque el ideal es un ser correcto y bueno todo el tiempo y nadie en la Tierra tiene esas cualidades. Si buscas ese cánon de perfección, necesitas ayuda, pues seguramente has rechazado a buenos prospectos por cualquier defecto.

Generalmente, los hombres en la conquista dan lo mejor de sí para agradar a la mujer. Sin embargo, con el tiempo sale a flote el verdadero yo que generalmente no es tan agradable como al inicio de la relación.

Etapas de la desilusión

1. Tienes una relación libre con tal de no perderlo. Es cuando él quiere estar contigo, pero también con otras mujeres y tú lo aceptas porque lo amas, porque crees que te ama a su manera.

Muchas mujeres están de acuerdo en mantener una relación libre. Sin embargo, si tú eres la que se enamora, intentarás convencerlo de que formalice contigo la relación, como buena princesa esperas que tu príncipe pierda el miedo al compromiso.

2. No eres tú, soy yo. El problema no es el sapo al cual te estás enfrentando. Generalmente, la mujer piensa o cree que las cosas cambian y que los sapos serán príncipes cuando los bese.

Si crees en cuentos de hadas y novelas color de rosa, la verdad no es así, este pensamiento genera dolor. Idealizar al otro y que lo coloques como en una cajita de cristal daña tu autoestima, porque generalmente los seres humanos no cambian si no lo desean desde lo más profundo de su ser.

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