Maternidad y depresión

Por: Claudia Rodríguez Acosta, psicoanalista

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La depresión se ha vuelto un problema crónico para muchas personas, no hay una forma única de manifestarla, los síntomas incluyen sentimientos constantes de tristeza y desesperanza, pero también enojo permanente, mal humor y/o aburrimiento. La depresión posparto es aquella que viene después de haber dado a luz y aunque no tiene una causa definida, está relacionada con los cambios hormonales y físicos que sufre la mujer, así como con los cambios de identidad, de vida, en las relaciones laborales, de pareja y familiares. Esta depresión es pasajera y aunque puede ser intensa, la mujer es capaz de reponerse para poder conectarse con el bebé y disfrutar de su nueva vida.

Sin embargo, hay ocasiones en que la depresión va más allá, el hecho de convertirse en madre a muchas mujeres les es difícil de sobrellevar y les destapa estados antiguos de tristeza, culpa y ansiedad. Algunos síntomas que pueden ser indicadores de depresión en mamás son:

  • La mujer identifica que desde que se convirtió en madre disfruta menos la vida.
  • Sentimientos constantes de ansiedad, preocupación y culpa, sobre todo, relacionados con el bebé o el niño.
  • Estados constantes de tristeza y desesperanza, falta de energía y motivación para hacer las cosas.
  • Descuido en el aspecto personal, disminución o aumento excesivo de peso que se mantiene después del parto.
  • Necesidad de comer demasiado o dormir demasiado.
  • Poca motivación para realizar actividades que antes resultaban placenteras: salir con amigas, ir al gimnasio, trabajar, cocinar, viajar.
  • Sensación de pérdida, de que ya nada será igual.

Lo más importante es reconocer que algo pasa y que el ser madre no implica sentirse agobiada, triste y culpable. Algunas recomendaciones para lidiar con esto son:

  1. No intentes aguantarte o aparentar que todo está bien. Al hacerlo, los sentimientos de tristeza, culpa y ansiedad se potencializan.
  2. Habla sobre lo que sientes con personas que sepas que te van a escuchar y comprender,  de nada sirve acercarse a personas que te juzguen y te hagan sentir peor.
  3. Saber que la maternidad ideal no existe, en realidad es un proceso que cuesta trabajo y es totalmente esperado que así sea.
  4. Saber que todas las mamás fallan y que lo importante es reconocerlo para poder modificarlo.
  5. Busca ayuda profesional, la única manera de estar bien contigo y con tu familia es enfrentando el problema y resolviéndolo desde la raíz.

Es importante saber que el tiempo no desaparecerá la depresión, al contario, la empeora al volverla crónica. En cuanto se detecte hay que intervenir y tratarla, por el bien de los hijos y principalmente por el propio.

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