Las 4 estaciones de la pareja

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Las estaciones en la pareja son las etapas de la evolución en el amor, es decir, del crecimiento amoroso. Cada estación es necesaria para la evolución del amor, ya que si no madura, este sentimiento muere. Primavera, verano, otoño e invierno obligan a que, como pareja, vivan en estado de alerta para que no se vayan de “pique” en los momentos más críticos de su relación.

Las parejas, por mucho que se amen, no lo harán siempre de la misma manera, ya que existen avances y retrocesos, momentos de calma y época de crisis.
El amor requiere de las estaciones para sembrar, regar, crecer, limpiar, madurar y disfrutar de la cosecha.

Primavera (aurora)

Etapa de los sueños compartidos y primera desilusión
En Primavera, los árboles florecen, los pájaros cantan y el sol alegra nuestro día, todo es ensueño y felicidad.
Es el amor fresco, todavía inmaduro, lleno de ilusiones de los primeros años de convivencia. Es un amor todavía hecho capullo que no ha abierto su flor.
Es un amor que no ha recibido aún los soles fuertes del verano, ni el granizo ni las tempestades del otoño ni las heladas del invierno. Es un amor tierno, no fortalecido todavía.

Sus características

  • El árbol comienza a echar su flor olorosa y perfumada. Vienen los primeros hijos.
  • Ambos comienzan a conjugar el pronombre “nosotros”. Antes era el “tú” y el “yo”. Ahora brota: “Qué te parece si hacemos, si viajamos, si caminamos, si compramos, si vamos, si estamos…”.
  • Se comunican la ternura mutua: en una mirada, una sonrisa, una lágrima, una caricia, en la forma de apartar el cabello.
  • Los primeros meses de matrimonio son una época de euforia amorosa. Los corazones están llenos de una efervescencia, se buscan y también se completan.
  • Los conflictos son mínimos; los hábitos, que darán lugar más tarde a la peligrosa rutina, todavía no están constituidos.
  • Vendrá la primera crisis de la desilusión, que aparece entre el segundo y el tercer año de matrimonio.
  • Tras la convivencia diaria surgen los roces diarios, los defectos resaltan, ya que ambos se habían idealizado todo este tiempo.

Verano (mediodía)

Etapa de juventud del amor y la crisis del silencio
El Verano también tiene su encanto. Se suda en el trabajo de casa y el cuidado de los hijos. De la tierra seca se exhalan bellos aromas, sin embargo, también puede venir una tormenta con polvo. La tolvanera no deja ver nada y súbitamente entra una bocanada de sentimientos, emociones que buscan refugio en el zaguán.

Sus características

  • Es la época en la cual el matrimonio queda constituido. Se abdica a los sueños, se conocen en cuerpo y alma, la vida  se convierte en una cotidianidad terriblemente exigente.
  • Su amor está listo para resistir el futuro. Hacia el quinto año, su fase de adaptación terminó, hay un mutuo conocimiento que impide mayores roces. Ya están presentes los hijos, dando sentido al hogar; en esta época, el amor se instala definitivamente.
  • Quizás éste sea el momento más sabroso del amor en matrimonio. Tanto él como tú están en estado de encuentro. Consolidan su unidad en la vida en común, tan sencilla que llega a parecer trivial, cuando la verdad es que consiste en una dura victoria sobre lo cotidiano.
  • Si ya superaron la primera crisis de la Primavera, la de la desilusión, viene ahora la segunda: la crisis del silencio.
  • Si cada uno de ustedes va por su lado, sin superar las decepciones inevitables que surgen en el transcurso de los primeros años, se atrincherarán en el silencio y su amor caerá en letargo.
  • Se apodera del amor un cierto entumecimiento: vivirán un retroceso, ya que se aislarán y no se comunicarán, su amor habrá perdido juventud y se encuentra en peligro de muerte.
  • Tendrán que vencer al tiempo para que sobreviva el amor.

Otoño (crepúsculo)

Etapa de mayor felicidad y madurez o indiferencia e infidelidad
En el Otoño hay vientos que se llevan las hojas secas de los árboles. El Otoño tiene su encanto y su melancolía.

Sus características

  • Es un amor nostálgico. Han acumulado una quincena o más de años. Es un amor que vive del pasado, que recuerda los momentos agradables o desagradables. Si logran vencer la segunda crisis puede ser que su matrimonio se consolide en definitiva.
  • Tal vez hayan perdido el brillo de la juventud, pero han adquirido la profunda apertura de la madurez. Ambos habrán llegado a la cumbre de la virilidad y de la feminidad. El amor se ha hecho fuerte y sus raíces son tan profundas que nada lo turba. Se han caído las hojas secas del egoísmo y del sentimentalismo inmaduro, ahora quedan raíces más sólidas y resistentes.
  • Su matrimonio está en la mitad de la vida. Son los años más tranquilos de la vida conyugal.
  • Maduran en los dos las virtudes, como la sabiduría, y la capacidad de juicio.
  • Viven juntos, pero sus corazones ya no están en contacto. Sus cuerpos se estrechan todavía, pero la unión ha perdido significado: experimentan la crisis de la indiferencia.
  • La vida en común no es más que una apariencia por los hijos o por las reglas sociales.
  • Es una hora fatídica, ya que el amor no existe más y da lugar a que exista un nuevo amor, una infidelidad que seduce. Uno de los dos busca una segunda opción o promesa para vivir hasta el final de sus días.

Invierno (ocaso)

Etapa de renacimiento del amor o ruptura total
El Invierno es desnudez y blancura. Es la estación pacífica por excelencia, la caída de la nieve es un símbolo de paz. Es el tiempo de contemplación para recordar de manera alegre y gozosa todo lo vivido.

Sus características

  • Ha llegado el momento de la menopausia y de la andropausia, no sólo en lo biológico, sino también en lo psicológico. Si están fuertes, no hay problema; de lo contrario, como esposa si eras afectuosa y tierna, te vuelves fría e irritable. Tu esposo puede experimentar un declive en su virilidad y olvidar su respetabilidad, comportándose como adolescente en el campo sexual.
  • Si entran al invierno matrimonial con armonía plena, vencerán fácilmente las dificultades y renacerá el amor. Disfrutan de la unidad conquistada, una armonía profunda y de una nueva paz. Sus hijos han crecido, el tiempo ha pasado, las crisis han sido vencidas, el amor ha cristalizado definitivamente.
  • Es la hora de una felicidad pacífica, todavía vigorosa y que conoce hermosos impulsos, sin choques, pues han aprendido pacientemente a vivir juntos; sin conflictos, porque se sabe cómo llegar al encuentro del otro y con un capital de ternura que se multiplica.
  • La muerte deja de ser un vacío y se torna una cumbre.
  • Si lograron amarse hasta la muerte no es un privilegio, sino una victoria.
  • El amor ya es caridad, que es la forma más perfecta del amor. La caridad es amor desinteresado, completamente gratuito. Ambos se han dado la mano para vencer las últimas dificultades, pero también para gozar de las últimas claridades del día.
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