Contaminación ambiental ¿Cómo afecta a nuestro sistema inmunológico?

Por Marien Garza, Miembro del Consejo Consultor de Nutriólogos de Herbalife Nutrition

Causas de la contaminación ambiental

Las principales causas de la contaminación del aire son generadas por los humos de los los automóviles, las industrias y fabricas que lanzas sus gases al aire, los  aerosoles, el polvo, el  ruidos ruido también se considera contaminación ambiental, los malos olores, radiación atómica, entre otras.

Entre los principales contaminantes del aire encontramos el dióxido de carbono, el monóxido de carbono, los hidrocarburos, los óxidos de nitrógeno, los óxidos de azufre y el ozono.

Origen de la contaminación del aire

Las principales causas de la contaminación del aire están relacionadas con la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas). La combustión de estas materias primas se produce en los procesos o en el funcionamiento de los sectores industrial y del transporte por carretera, principalmente.

¿Cómo afecta la contaminación ambiental a nuestro sistema inmunológico?

El sistema inmunológico funge como una barrera protectora que se encarga de evitar que sustancias potencialmente dañinas ingresen al cuerpo.

Además de ello, elimina y destruye aquellas amenazas que están en nuestro organismo y nos defienden de enfermedades y agentes infecciosos como bacterias, hongos, parásitos y virus que se encuentran en el medio ambiente. [1]

Consecuencias de la contaminación atmosferica

¿Cómo afecta la contaminación al ser humano? De acuerdo con estudios clínicos, ciertos factores pueden influir negativamente en el sistema inmunológico, incluidos el estrés crónico, el sedentarismo, la falta de sueño, la contaminación ambiental o las afecciones médicas que uno pueda tener.

Enfermedades por contaminación del aire

Estudios epidemiológicos en humanos, han revelado que la exposición a contaminantes en el ambiente está asociada con una amplia gama de efectos adversos (agudos y crónicos), que afectan la calidad de vida de la población general y de los grupos vulnerables, principalmente los niños, mujeres embarazadas y adultos mayores, sobre todo si padecen de enfermedades preexistentes.

La información sobre los efectos adversos en la salud relacionados con la exposición a largo plazo en México es limitada.

Sin embargo, la evidencia internacional reporta incremento en la probabilidad de desarrollar cáncer pulmonar y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, mayor número de casos de asma, afectaciones del crecimiento pulmonar, mortalidad prematura y aumento de muertes por enfermedades crónicas (cardiovasculares y respiratorias). (fuente: www.gob.mx )

Algunas investigaciones han demostrado que la desnutrición y las deficiencias específicas de zinc, selenio, hierro, cobre, ácido fólico y vitamina A, B6, C y E, tienen notable influencia en las respuestas menos efectivas del sistema inmunológico. El sobrepeso u obesidad también pueden debilitar su respuesta.

Tener un buen sistema inmune

La Asociación Americana de Dietética (ADA, por sus siglas en inglés) establece que, llevar una dieta equilibrada y saludable, es fundamental para tener un buen sistema inmune.

La doctora Susan Bowerman, directora del Consejo de Nutrición de Herbalife Nutrition, menciona que el consumo de frutas y verduras es clave para el sistema inmunológico porque brinda una gran cantidad de vitaminas y fitonutrientes, mismos que ayudan a promover la salud ya que actúan como antioxidantes.

Actualmente, la mala nutrición nos lleva a excesos y deficiencias, por lo que una oportuna suplementación se vuelve una forma práctica y efectiva de garantizar que se satisfagan las necesidades nutricionales para poder fortalecer el sistema inmunológico.

Cuidar nuestro sistema inmunológico

Es por ello que, debemos asegurarnos que, dentro de la suplementación para cuidar nuestro sistema inmunológico, estén presentes las vitaminas C, D y el zinc. El consumo de probióticos es igual de importante, ya que juega un papel fundamental en la salud intestinal y mantiene nuestras bacterias buenas mucho más activas, siendo estas parte de la defensa del sistema inmunológico.

Hay que enfocar todos nuestros recursos para mantenernos fuertes. ¿Cómo? Llevando a cabo una alimentación balanceada, una correcta hidratación y suplementación, haciendo ejercicio y descansando las ocho horas recomendadas para los adultos y adolescentes.

La nutrición y la salud favorecen una vida feliz, equilibrada y en armonía.

[1]Calder PC. Feeding the immune system. Proc Nutr Soc. 2013;72 (suppl 3):299-309. doi: 10.1017/S0029665113001286.

 

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