Una sana relación de pareja

En las primeras etapas del noviazgo, el aprecio y aceptación del hombre por quien es, es lo que lo atrae hacia ti. Ponte en su lugar. ¿Preferirías salir con alguien que piensa que eres maravillosa o con alguien que se fija en lo que haces mal? Imagínate cómo reaccionaría tu esposo si devolvieras esa actitud fresca, juguetona y de aprecio a tu relación de varios años?

Hoy en día, muchas mujeres están consumidas por hacer cosas, coordinar agendas y atender los detalles, al mismo tiempo que buscan el éxito en la oficina y el hogar.
Los estudiosos del divorcio ofrecen un punto de vista alternativo, aunque controversial: ¿Qué tan importantes son todos esos detalles y, fundamentalmente, qué estás sacrificando con todo eso? Quizá la respuesta requiera que las mujeres pongamos en perspectiva la complejidad en nuestras vidas.

Los hombres tratan de mantener las cosas sin complicaciones innecesarias. Para ellos los regalos de cumpleaños no son tanto problema; si la colcha y la cortina hacen juego, no es realmente importante; no pierden el sueño adivinando lo que su amigo intentó decir. Ellos buscan dos cosas: aprecio y simplicidad.

Expectativas reales

Los problemas entre los cónyuges se originan cuando se tienen expectativas demasiado altas o irreales y su costo es el desgaste y la desconexión en la relación.
Algunos estudios muestran que la calidad de la amistad de una pareja determina, en gran medida, si está satisfecha con el romance y la pasión en su matrimonio, y nada daña más la amistad y la pasión que las quejas constantes.

¿Y yo qué? Seguramente a él no se le da andar adivinando lo que quieres. Lo mejor es que le digas lo que deseas. Simplemente dilo, sin complicaciones y espera lo mejor.

Interacciones positivas
Las investigaciones reflejan que las parejas que mantienen interacciones positivas con una relación de 5:1 funcionan mejor que aquellas con una relación más baja. Es decir, que en las parejas que tienen una buena relación existen abundantes gratificaciones y pocos correctivos. Los matrimonios con problemas y disputas permanentes no saben gratificarse. Esto va desde decirse algo amable hasta saber llevar un diálogo sobre un tema personal sin que se caiga en una situación de agresión verbal.

Si deseas revivir tu relación, evita las críticas, descalificaciones, amenazas o sarcasmos y concéntrate seriamente en aumentar las interacciones positivas. Los expertos reportan que recomiendan más a las mujeres que a los hombres el esforzarse en aumentar las interacciones positivas.

Hemera / ThinkstockUna manera sutil de quejarse es buscar aprecio y reconocimiento por todo lo que haces. Te luces para que él te de una estrellita, y te desilusionas si no la obtienes. ¿Por qué necesitamos estrellitas? ¿Necesitamos alimentar la vanidad, o aplacar la inseguridad?

En ocasiones, ambos entran en competencia para ver quién hizo más, se cansó más, su día estuvo más pesado, durmió menos, cuidó más a los niños, etcétera. Cuando la generosidad exige gratitud por parte del otro, no estamos siendo generosas en realidad. La generosidad es producto del amor al marido, a los hijos y a la familia. El amor no exige reconocimiento ni recompensa. La próxima vez que hagas algo bueno por tu familia, hazlo porque tú quieres y no esperes estrellita.

La próxima vez que los dos entren en la competencia de qué difícil es mi vida, dense una abrazo de mínimo seis segundos de duración que, según las investigaciones, es el mínimo tiempo necesario para causan el flujo de oxitocina y serotonina, que son las sustancias químicas que levantan el ánimo y promueven la conexión.

 

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