¿Es mi pareja ideal?

Royalty-free/Digital Vision/thinkstockNinguna persona cuando arranca una vida en común a través del matrimonio, lo hace con la idea de que en algún momento llegará la duda de pensar si la pareja es la persona indicada para pasar el resto de la existencia. Sin embargo, es algo que llega a ocurrir en los momentos menos esperados.
Vivir esto, no significa que el amor haya terminado, en ocasiones es necesario detenerse en el camino para reconocer si esta percepción responde a un periodo de incomprensión o se presentan situaciones, en las que hay que trabajar de raíz. Como explica María Magdalena Egozcue Romero, autora del libro Primeros auxilios psicológicos, Editorial Paidós: “Cuando tomó usted la decisión de compartir su vida con otra persona, pensó seriamente que había tomado una decisión sensata, acertada e inteligente; pero cuando esa persona se convierte en un ‘doloroso error’, entonces usted se pregunta por qué o en qué se equivocó”.
La autora del libro explica algunas razones que pueden motivar a llegar este de tipo de conclusiones. La primera responde a que se ha elegido al individuo adecuado, pero que la forma de amar no fue la apropiada, debido a que no hubo una buena comunicación, no se generó un ambiente de intimidad sólido o porque se dio por hecha la relación y se descuidó. Otra causa es cuando efectivamente se eligió a la persona incorrecta debido a que no comparten valores, gustos, aficiones, y expectativas de vida, lo que es consecuencia de que no se hayan conocido lo suficiente.

Royalty-free/ Stockbyte/thinkstock¿El amor acaba?

Como dice el refrán: “Para conocer a Inés, vive con ella un mes”, y aunque este dicho tiene una carga de sabiduría, también es un hecho que el conocimiento de una persona se hace día a día, hay temas que no pueden esperar a ser descubiertos en la sobremesa o bien entre las sábanas, como el hecho de tener hijos, los intereses profesionales, los temas relacionados con la religión, incluso, las simpatías políticas.
Aunque toda relación tiene una parte romántica que dicta que el amor es capaz de salvar cualquier vicisitud la realidad es que además, de este ingrediente, se construye de otros elementos como la compatibilidad de caracteres, gustos y objetivos. Cuando esto no ocurre, es difícil no llegar a un punto de desencuentro.
En este sentido, cuando descubrimos que no hay puntos en común y que los proyectos de vida van por caminos distintos, resulta cuesta arriba reconciliar una relación donde no hay ofensa ni tampoco culpable o inocente, tan solo diferencias. Incluso en este caso, siempre surge una solución, juntos pueden apostarle a la comunicación y a la firme intención de llegar acuerdos que alivien el dolor del momento y que les ayude a encontrar una respuesta definitiva.

La tarea
En voz de la autor, la fortaleza de una relación no puede darse por entendida por el hecho de haber decidido compartir el proyecto de vida, es ahí donde es importante tener presente que la construcción de la relación es una actividad permanente. Si cada persona es un ser inconcluso, el amor de pareja no tenía porque ser de otra forma; el partir cada día con la firme promesa de crecer de manera individual, no tienen porque atentar contra la relación, por el contrario, las delicias que puede recibir una pareja que se ama con tal compromiso de cuidar su relación todos los días, estará en el divertido de camino de reinventarse, cosechar logros y celebrar esto juntos.
De la mano del amor, la columna vertebral que sostiene un matrimonio es la comunicación, al practicarla es posible conocer a fondo cuáles son las razones que producen las diferencias y a partir de ahí, saber cuál es la tarea a realizar para que lo que alguna vez se vivió como una mala racha, se convierta en un periodo de aprendizaje y conocimiento, y cuando se vuelvan a mirar a los ojos sepan que tomaron una buena decisión.

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