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Toque de Mujer

Amamantar: una tarea de disciplina y constancia

Hemera/Thikstock

No es ningún secreto que la leche materna es la mejor alimentación que puede recibir un recién nacido, ya que contiene todos los nutrientes que el bebé necesita. Entre otras ventajas la leche materna: protege al bebé contra infecciones respiratorias, gástricas, intestinales y de oído; ayuda al buen desarrollo neurológico; protege y crea una barrera contra las alergias; es fácil de digerir y asimilar; mejora el sistema de defensa del bebé; favorece el desarrollo dental y mandibular y evita la deshidratación.
Nuestra biología reacciona automáticamente con los cambios hormonales y la leche se “produce” como por arte de magia. Sin embargo la labor de amamantar es una ardua tarea que puede ser interrumpida e incluso nunca llevarse a cabo por varias razones; como reza el lema, “del dicho al hecho hay un gran trecho”.

1a. fase: preparación
Uno de los principales problemas que enfrentan las madres que amantan es que, después de un tiempo de ofrecerle el pecho al bebé, los pezones se agrietan e incluso llegan a sangrar, causándole mucho dolor. Esto se puede prevenir desde mediados del embarazo con la aplicación de lanolina o cremas especiales que preparan las areolas para el arduo trabajo al que serán sometidas. Otra complicación que se presenta durante la lactancia se da cuando la forma del pezón no es la adecuada; algunas mujeres los tienen planos o invertidos. Para corregir esto existen unos formadores de pezón que con el uso continuo durante el embarazo llegan a corregir la forma del pezón.
Advertencia: No intentes usar un extractor de leche antes del parto para corregir la forma de tus pezones. La sobre estimulación de estos puede llegar a disparar contracciones antes de tiempo.

2ª. Fase: la realidad
Para lograr que la lactancia sea exitosa, sigue estos consejos:
Coloca al bebé en tu pecho lo más pronto posible. Aunque la producción de leche materna se activa a través de la liberación de dos tipos de hormonas (oxitocina y prolactina), el estímulo de la boca del bebé asegura que la leche “baje” más rápido.

Asegúrate que el bebé succione correctamente sobre el pezón. Esto disminuirá sustancialmente mucha de las molestias relacionadas con amamantar y será más fácil para el bebé obtener más leche. Establece una rutina que te permita asegurar que lo estás haciendo correctamente.
¿Cuál es la manera indicada? La boca del bebé debe succionar sobre toda la areola; el pezón debe estar dirigido hacia el paladar; el labio inferior debe tener una buena porción del seno y los labios deben levantarse hacia arriba.

Hemera/ThinkstockNo restrinjas ni acortes la duración de la lactancia. No hay una fórmula exacta para esto, de ahí que se le llame “alimentación de libre demanda”. La generalidad es que un recién nacido coma cada tres o cuatro horas hasta la saciedad —lo que toma aproximadamente 20 minutos para la mayoría; sin embargo hay bebés que toman más tiempo para sentirse satisfechos y otros que se quedan dormidos en el proceso. Se sugiere que alternes de seno en cada comida o le ofrezcas ambos pechos, 10 a 15 minutos de un lado y 10 a 15 del otro ( o el tiempo que le tome a tu bebé).

Bebe suficiente agua. Toma un vaso de agua cada vez que amamantes. Esto te asegurará que tienes suficientes líquidos para producir la leche que requieres.

Duerme cuando el bebé duerma. El desgaste físico que implican los primeros meses de criar a un bebé son un prueba de resistencia para la madre. La disciplina de establecer una rutina en la que dejes a un lado otras obligaciones, te permitirá tener una lactancia más exitosa.

No permitas que los pechos se congestionen. Para evitarlo, al bañarte aplica masajes circulares hacia ambos lados sobre el seno y trata de llevar la leche a través de los conductos y hacia el pezón con tu mano extendida. Procura usar agua caliente mientras lo haces. Evita utilizar ropa demasiado ajustada que vaya a provocar que la leche se “atore”. Cuando esto pasa, los senos duelen hasta las axilas e incluso te puede dar fiebre.

Ten paciencia, mucha paciencia. No hay escuela para aprender a hacer esta tarea. Por más libros, artículos o páginas de internet que leas, sólo la práctica te ayudará a dominar la técnica. No te desesperes.

Un último consejo: si alguien se acerca para darte consejos, es para ayudarte y no para criticarte; nadie te está calificando. Escucha los consejos que te dan y usa lo que a ti te funcione. Es una época súper difícil de cambios y cosas nuevas, por lo que te tendrás que adaptar. Pronto te sentirás plena al haber podido darle a tu hijo la ventaja de un buen principio de salud y amor.