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Toque de Mujer

Cómo enfrentar la discapacidad de tu bebé

En la espera de un hijo se encierran una serie de sentimientos, proyectos e ilusiones que los padres verán realizadas a través del pequeño. Aunque durante el proceso de gestación suceden experiencias que los llevan a plantear escenarios posibles acerca de lo que será la vida al lado del bebé, existe una que nadie se atreve a considerar porque de manera natural, el deseo más puro que se tiene hacia esta llegada es que se dé con salud.

Sin embargo cuando esto no ocurre y el bebé nace con algún tipo de discapacidad, los nuevos padres enfrentan una etapa que se caracteriza por el descontrol, el temor e incluso depresión, no por el hecho de que el nacimiento no se haya dado en ese ambiente ideal que se anhela, sino por el dolor que implica saber que ese pequeño se encuentra vulnerable.

Juntos es mejor

Sin importar el tipo de padecimiento que afecte al bebé, requerirá que sus papás le den apoyo, amor, unión y un gran ejemplo de fortaleza y perseverancia, que en el día a día le sirvan como ejemplo e inspiración para derrumbar todos los retos que le presente la vida. Ahora más que nunca la pareja requiere permanecer unida y preparada para darle lo mejor de sí a su nueva familia.

La doctora Cecilia Mota González, adscrita al Departamento de Psicología del Instituto Nacional de Perinatología, Isidro Espinoza de los Reyes, dice al respecto: “Indudablemente, como consecuencia natural del evento, los cambios que pueden surgir en la familia debido al impacto de la noticia, pueden variar en su magnitud, así como en la forma que responden a ella”, comenta la especialista.

Una de las primeras tareas a resolver y que sin duda contribuirá para recuperar la tranquilidad y con ello impulsar el bienestar de todos será el hecho de conocer cuáles son las condiciones físicas del niño, qué alternativas hay para procurarle el mejor desarrollo y qué tipo de ayuda requerirá.

La aceptación de la nueva situación será determinante para poder encontrar soluciones, descubrir las oportunidades de crecimiento que representa este reto y ver un panorama positivo.

“Los padres pasan por un proceso de aceptación y reorganización de su vida, acompañados de un intenso proceso de duelo, cuya elaboración es compleja, y que tiene que ver con el acercamiento a una realidad: la discapacidad que padece el bebé y la confrontación con los sentimientos de pérdida al no tener un hijo sano como ellos esperaban.

El tiempo de asimilación es variable ya que depende de la estructura emocional, así como de la experiencia de vida; la recuperación puede tomarles desde algunas semanas hasta casi dos años”, afirma la doctora.

Quienes enfrentan la discapacidad de un hijo, es natural que descubran sentimientos de enojo y desilusión. También es posible que se sientan angustiados y duden sobre su capacidad para ayudar adecuadamente al bebé, así como lo certero de sus decisiones. La psicóloga recomienda: “Observar si los padres viven el problema de manera aislada, añorando una realidad que no va a llegar y se evita externalo a la pareja”, señala.

Sin culpas

Es común que en estos casos se busque un responsable, pero la realidad es que no vale la pena detenerse en este punto, pues además de que es injusto, suele causar un daño irreparable en la relación y en la autoestima del pequeño.

“También ayuda tener comunicación con otros padres que atraviesen por alguna situación similar ya que contribuye a comprender los sentimientos y emociones que se experimentan; pedir consejos, compartir aquellas situaciones e ideas que les preocupan y acompañarse en instantes de inquietud. Sin embargo, la mayor fortaleza estriba en enlazarse como pareja”, advierte la doctora Cecilia Mota.

El bebé requerirá de atención temprana a través de profesionales que puedan garantizar que potencialice sus capacidades al máximo; requerirá también del apoyo de un grupo multidisciplinario que a partir del diagnóstico preciso lo ayude a ser autosuficiente. Pero lo que será determinante para el éxito de estas medidas, será el amor, el apoyo y la seguridad que sus padres le brinden.

Con la colaboración de Fundación México Unido en sus valores culturales.