
Alrededor de los diez meses logra anticipar eventos; por ejemplo, si ve a mamá preparando la pañalera, sabe que van a salir. A partir de los 12 meses, cuando el bebé ya se expresa mejor oralmente, manifiesta mediante el lenguaje el recuerdo de ciertos lugares. A los dos años de edad, su memoria ya es completamente consciente; recuerda muchas palabras y se apoya en un vocabulario amplio. Recuerda las historias de los cuentos y puede hacer un relato de algún suceso. A partir de los tres años, el niño podrá recordar cualquier evento significativo para él.
¿Qué hacer?
• Establece rutinas que, además de fomentar la memoria, darán seguridad al bebé. Por ejemplo, el pequeño sabrá que el cuento antecede a la hora de dormir. En los niños mayorcitos, convendrá enseñarles a realizar actividades tales como tender la cama, doblar la ropa o poner la mesa. Enséñalo y luego permite que lo intente hacer por él mismo.
• Conversa con tu hijo. Pon especial énfasis en aquellas cosas que el niño más disfruta, de manera que las evoque mediante la memoria y la conversación: unas vacaciones en la playa, una exposición, un programa de televisión…
• Ofrécele juguetes que ejerciten su memoria: apilar bloques, encontrar pares de figuras, entre otros.
