

Una de las inquietudes con respecto al comportamiento social actual es la ausencia de valores. Seguramente cualquiera de ustedes ha criticado, se ha quejado o definitivamente no entiende en modo alguno esa forma de ser indiferente, apática e incluso agresiva de mucha gente, más aún en nuestros jóvenes y niños.
¿Se trata de un signo de estos tiempos o simplemente de carácter? Una de las tantas respuestas que puede darse a ello es el declive en la formación del carácter.
De acuerdo a su significado semántico
El carácter es el conjunto de rasgos y modo de ser con que moralmente se diferencia una persona o comunidad de otra. De ahí incluso que se hable de carácter de un individuo o de una sociedad.
¿Y por qué debería importarnos el carácter cuando nos preguntamos qué nos está sucediendo como individuos y cómo sociedad? Precisamente por el papel de las virtudes en la formación del carácter, ya que son éstas las que predisponen el carácter de un individuo o de una comunidad.
Thomas Lickona nos explica las diez virtudes esenciales que deben inculcarse para formar un carácter sólido, mismas que les comparto:

- La sabiduría nos permite tomar decisiones bien pensadas que son, al mismo tiempo, buenas para nosotros y para los demás.
- La justicia, ya que ser justos significa respetar los derechos de todas las personas, lo que incluye respetarnos a nosotros mismos e indignarnos moralmente frente a la injusticia.
- La fortaleza; ya que ésta nos permite hacer lo correcto al enfrentar dificultades.
- El autocontrol o templanza; pues es la capacidad de gobernarnos a nosotros mismos, y aplazar la gratificación por el bien de otros objetivos más altos.
- El amor, el cual es la buena disposición para sacrificarse por el bien de otros.
- La actitud positiva, ya que te hace valioso para ti mismo y para los otros, la cual por cierto, depende totalmente de nuestra elección.
- El trabajo arduo, ya que incluye la iniciativa, el esfuerzo, la diligencia, el establecer prioridades y el ingenio.
![La importancia del caracter La importancia del caracter]()
Wavebreak Media/Thinkstock - La integridad. Es adherirse a los principios morales, ser fiel a la consciencia moral, cumplir nuestra palabra y defender lo que creemos. Es decirnos la verdad a nosotros mismos.
- La gratitud es un acto de voluntad por el que agradecemos nuestra condición.
- La humildad es la última virtud esencial. Nos permite hacernos responsables de nuestros defectos y fracasos, disculparnos y buscar reparar el daño.
Como pueden ver, hoy en día carecemos en mucho de alguna o varias de estas virtudes
En un acto de humildad debemos reconocer que hemos dejado de alimentar nuestro carácter con alguna o varias de ellas. Sin embargo, estoy cierta que cultivando alguna, las demás se generan en cascada.
Un primer paso es hacer del fomento de las virtudes un acto cotidiano y no restringir el vivir las mismas a los grupos religiosos. Tampoco es necesario pertenecer a una comunidad altruista para desarrollarlas.
Un digno comienzo es reflexionar respecto a estas virtudes

Dimensionar la importancia que les damos en nuestra vida cotidiana, y proponernos alimentar cuando menos una de ellas en nuestro vivir diario, lo que seguramente hará el efecto cascada que les refería con anterioridad.
Para alejar la agresividad, violencia e indiferencia social, no requerimos cambiar el mundo, sólo basta integrar a nuestro carácter una nueva virtud y seguramente quienes nos rodean comenzarán a hacer lo propio.
La actitud positiva que nos refiere la sexta virtud depende de nosotros. Si todavía estamos formando el carácter de niños y jóvenes, practiquemos con ellos esta virtud y si no, hagámoslo con nosotros mismos, pues como refirió el filósofo griego Heráclito: “Carácter es destino”.
